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“Orinoco” se estrena este domingo en Humboldt

La obra de Emilio Carballido se presentará este domingo 15 de septiembre a las 20 horas en la Sala del Tiro Federal de Humboldt. Actúan Silvina Ester Bircher y Silvia Mázzaro, bajo la dirección de Leilen Bouchet.

Una comedia, reveladora y onírica, una alegoría del destino de los seres humanos, llega este fin de semana a Humboldt.

«Orinoco» la obra de Emilio Carballido se presentará este domingo 15 de septiembre a las 20 horas en la Sala del Tiro Federal de Humboldt.

Allí actúan Silvina Ester Bircher y Silvia Mázzaro, bajo la dirección de Leilen Bouchet, con la asistencia de dirección a cargo de Yami Can y Franco Castelnovo.

Síntesis argumental

Mina y Fifi, dos mujeres de la vida «alegre» nocturna, mariposas de cabaret, parecen representar a la totalidad del género humano, en su fragilidad, en su desamparo, expuestas como están siempre a la catástrofe y al sacrificio, ante un destino cruel, azaroso e implacable. Solo la piedad y el sentido de la solidaridad amistosa alivian el horror que aniquila. Lo que se percibe en la escena, supuestamente, porque el acto teatral es mágico, engañoso, truquero, sorpresivo, revelador; es que dos mujeres artistas de cabaret, de pronto despiertan en una barcaza que se desliza por las terribles corrientes del río Orinoco y cuya tripulación ha desaparecido. Ni el Capitán, ni el timonel, ni los marineros; solo un mozo, yace ensangrentado e inconsciente en su camarote.

Las damas emprendieron el viaje fluvial para llegar al campamento petrolero llamado: «El Porvenir», donde han sido contratadas como prostitutas, después de haber fracasado como artistas. Pero esta no es una historia de suspenso, de si lograrán nuestras heroínas arribar a puerto seguro. Es una alegoría del destino, de todos los seres humanos, pasajeros de una nave sin control que inexorablemente nos llevará al único puerto seguro, la muerte. Lo importante es entonces el planteamiento del viaje forzoso, el como nos comportamos durante la travesía, si somos honestos o hipócritas, si somos auténticos o simuladores, oficiantes del bien o del mal.