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Subordinar a la política

La crisis de rentabilidad del agro cobra dimensión por las medidas de gobierno antes que por factores económicos o financieros. Exigir y controlar será la única manera de revertir la situación.

Durante el acto por el 131º aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el titular de la entidad, Raúl Meroi, alertó: “algunos sectores y empresas que están viviendo una situación límite en la que está en juego su futuro”.

Las causas, dijo, son muchas: desde el comportamiento del clima hasta el derrumbe de las commodities en mercado internacional.

Pero esas variables afectan también a los países competidores, sin que en ellos la crisis se manifieste con la misma gravedad. Por lo tanto hay que darle importancia a otros factores bien criollos como la inflación exagerada, la presión fiscal (retenciones a la exportación, sobre todo) y las trabas al comercio exterior que implican los ROE’s. Estas son variables políticas que nuestros representantes imponen a un sector de la sociedad -supuestamente en beneficio de otro- con la clara intención de ejercer el poder.

Uno de los periodistas de investigación de mayor renombre, Hugo Alconada Mon, acaba de publicar un libro, “La Piñata”, en el que repasa los casos de corrupción más trascendentes. Afirma que el sistema político nacional fue “profesionalizándose” en las artes de la corrupción. Desde una especie de “protocolización” de la coima, hasta el perfeccionamiento de la impunidad para que nunca nadie pague los delitos cometidos desde la función pública.

Desde su punto de vista, es la presión social la que regula el margen de maniobra de los funcionarios. En épocas de crisis, cuando toda la atención está puesta sobre los gobernantes, no hay espacio para los excesos. Pero cuando lo peor pasa y la economía da respiro, la sociedad sólo se mira el ombligo y, así, deja el camino limpio para que los gerentes del poder superen cualquier límite.

La bonanza pasó, arrasando instituciones a su paso, como el mercado de granos. Ahora todos se preguntan cómo revertir este descalabro. Con nuevo gobierno desde fin de año, quizás sólo se trate de no perderle pisada a quienes le toque tomar la sartén por el mango.

Fuente: Campolitoral