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Antonela Barberis: su amor por las vacas la llevó a marcar un hito en el agro argentino

Con mucha pasión, continúa el trabajo de su abuelo en La Lilia y hace historia en la cría y mejora genética de la raza emblema de la lechería argentina.

En la cabaña La Lilia, una empresa familiar dedicada a la cría y mejora genética de la raza Holando, se destaca la figura de Antonela Barberis, una médica veterinaria y productora apasionada por el mundo bovino que marcó un hito en una de las principales ferias de Argentina: fue jurado en Todo Láctea.

Su amor por las vacas es hereditario, ya que su abuelo que fundó la cabaña en 1958. Recientemente, en Todo Láctea, la principal muestra lechera del país, Antonela se convirtió en la primera mujer en jurar para la raza Holando en Argentina.

La cabaña La Lilia, reconocida por su trayectoria y calidad en la cría de vacas Holando, fue testigo de la dedicación y el profesionalismo de Antonela, que, siguiendo los pasos de su abuelo, trabaja día a día para mejorar la producción y la genética de la raza referente de la lechería argentina.

Al respecto, Antonela comenta: “En Argentina, en general, se avanzó mucho en la genética; nosotros, en particular, aplicamos todas las tecnologías que se fueron sumando a lo largo de los años”. La cabaña La Lilia ha adoptado y aplicado todas las herramientas y tecnologías disponibles para garantizar una mejora constante en la calidad y productividad de sus vacas Holando.

Uno de los aspectos destacados de su trabajo en la cabaña es la utilización de la transferencia de embriones, una técnica que ha permitido acelerar el proceso de mejora genética.

Además de su labor en la cabaña La Lilia, Antonela también es parte de un centro de inseminación que produce semen para una empresa nacional e internacional. Asimismo, viaja para adquirir embriones de vacas que calcen en su establecimiento para enriquecer su sistema de reproducción y así expandir aún más su conocimiento en el campo de la genética bovina.

Con un sistema tradicional y 1100 vacas en ordeñe de 32 litros promedio, proyectan llegar a 1500 vacas en ordeñe en dos galpones diseñadaos para 12 robots en cada galpón.

“Hay un largo camino por recorrer y mejorar. La lechería estuvo un poco quedada en la parte tecnológica, pero hace algunos años que se viene incorporando y va mejorando y haciendo vanguardia”, destaca Antonela y remarca que en el ámbito de la cría y mejora genética, la raza Holando ha dejado una huella significativa en la historia de la lechería argentina.

 

Por Aramis Glauber | newsagrofy.com