Una pintura que revive los orígenes: donación patrimonial en San Jerónimo Norte
La localidad de San Jerónimo Norte incorporó a su patrimonio cultural la obra “El primer fruto de esta tierra”, un óleo de gran formato que representa el nacimiento del primer habitante nacido en la colonia y refuerza el valor de la memoria histórica local.
San Jerónimo Norte dio un nuevo paso en la preservación de su identidad cultural con la incorporación de la obra “El primer fruto de esta tierra”, un óleo sobre tela de 2,70 por 1,80 metros que ya forma parte del patrimonio de la comunidad.
La pieza recrea el nacimiento de Ricardo Hug, ocurrido el 16 de agosto de 1858, considerado el primer vástago nacido en esta tierra. La representación artística no solo recupera un hecho histórico, sino que también simboliza el origen y la consolidación de la comunidad.
El valor del arte en la construcción de identidad
La obra fue posible gracias al acompañamiento de la Fundación Arte Viva y al trabajo del arquitecto y artista plástico Hugo Raúl Cayetano Lazzarini, quien además fue el donante de la pieza.
Desde el ámbito cultural, destacaron que este tipo de iniciativas permiten fortalecer el vínculo entre arte, historia y comunidad, generando espacios de reflexión sobre el pasado y su impacto en el presente.
Participación educativa y transmisión de la memoria
La actividad también contó con la participación de estudiantes del Complejo Educativo San José, quienes visitan la localidad en el marco del proyecto “Raíces”, una propuesta que busca acercar a los jóvenes a la historia y cultura de la región.
Este tipo de experiencias educativas refuerza la transmisión intergeneracional de la memoria, promoviendo el conocimiento de los orígenes y el sentido de pertenencia.
Patrimonio que proyecta comunidad
La incorporación de esta obra se inscribe en una política más amplia de valorización del patrimonio cultural de San Jerónimo Norte, entendiendo que la identidad se construye a partir del reconocimiento de la historia compartida.
En ese sentido, “El primer fruto de esta tierra” no solo representa un hecho fundacional, sino que también se proyecta como un símbolo de continuidad, invitando a la comunidad a seguir construyendo su futuro con base en sus raíces.