Un sueño personal que se volvió colectivo: San Jerónimo del Sauce vuelve a tener farmacia después de tres décadas
Después de más de 30 años, San Jerónimo del Sauce vuelve a contar con una farmacia, un servicio esencial largamente esperado por la comunidad. El proyecto, impulsado por la farmacéutica Marianela Albrecht y acompañado por la Comuna, representa no solo una mejora concreta en el acceso a la salud, sino también un fuerte mensaje de arraigo, compromiso y futuro para la localidad.
La inauguración de Farmacia Albrecht marca un acontecimiento histórico para San Jerónimo del Sauce. Tras más de tres décadas sin este servicio básico, la localidad recupera un espacio clave para la atención de la salud y el bienestar cotidiano de sus vecinos y vecinas.
Lejos de tratarse únicamente de la apertura de un comercio, la llegada de la farmacia representa una respuesta concreta a una necesidad profunda de la comunidad y un paso significativo en la mejora de la calidad de vida local, evitando traslados y fortaleciendo la autonomía del pueblo.
El sueño de quedarse y apostar al pueblo
Para Marianela Albrecht, el camino hacia la apertura de la farmacia estuvo siempre ligado a una convicción personal: quedarse en su lugar de origen. Según relató, desde muy joven tuvo claro que su proyecto de vida y profesional estaba en San Jerónimo del Sauce.

“No hice un estudio de mercado, fue una corazonada”, expresó, dejando en claro que su decisión no estuvo guiada por cálculos económicos, sino por el sentido de pertenencia, la intuición y el deseo de desarrollarse junto a su comunidad. Ese sueño personal, con el tiempo, se transformó en un sueño colectivo.
Acompañamiento comunal y compromiso compartido
Desde la Comuna, el presidente comunal Daniel Ríos destacó el valor simbólico y práctico de la iniciativa. Recordó que el proyecto fue acompañado desde sus primeros pasos, incluso antes de que Marianela concluyera su carrera universitaria.
“Siempre tuvo claro que quería hacer su farmacia acá. Apostó al pueblo, nunca lo dudó”, señaló Ríos, remarcando el esfuerzo realizado en pocos años: finalizar los estudios, construir su vivienda y concretar la farmacia.
Para la gestión comunal, la apertura del nuevo espacio representa un logro colectivo y una señal positiva para el desarrollo local, especialmente en localidades pequeñas donde la permanencia de los jóvenes profesionales es un desafío constante.
Arraigo, identidad y futuro
Uno de los ejes más destacados por las autoridades comunales es el valor del arraigo. En ese sentido, la decisión de Marianela de regresar y ejercer su profesión en San Jerónimo del Sauce adquiere una dimensión que trasciende lo individual.
“Necesitamos que los jóvenes vuelvan, que aporten desde su profesión y su compromiso”, expresó Ríos, subrayando que este tipo de decisiones fortalecen la identidad local y proyectan un futuro más sostenible para la comunidad. “Es algo que necesitamos y que tenemos que sostener entre todos”, señalaron.