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Esperanza será reconocida como Bien Histórico Nacional

La ciudad recibirá en los próximos días el reconocimiento, a partir de dictámenes favorables de diferentes organismos nacionales. Además se acordó trasladar el acto patrio del próximo 25 de Mayo al tradicional Barrio La Orilla.

Próximamente Esperanza recibirá el reconocimiento como Bien Histórico Nacional. En este sentido la Secretaría de Cultura y Deportes invitó a personal directivo de la Escuela Nº 319 “Simón de Iriondo” e integrantes de la actual Comisión de la Cooperadora Escolar para articular y coordinar en forma conjunta dicho reconocimiento ya que fue en la zona del barrio La Orilla donde se produjeron los primeros asentamientos de la Colonia, aunque luego la ciudad se desarrolló más hacia el sur.

Fuentes municipales aseguraron que a partir de esas premisas históricas -en la reunión de trabajo- se acordó trasladar el acto patrio del próximo 25 de Mayo al tradicional Barrio La Orilla, para luego continuar con la tradicional Fiesta Criolla del lugar, respetando la esencia de esta popular fiesta criolla de la región.

Del encuentro participaron Sergio Jara, Sivina Cozzi, Marcela Srayh, Natalia Martínez, Luis Rolón, Claudia Mangold y Sandra Rostagno por la Escuela Nº 319 y la Cooperadora Escolar; y Adriana Robledo, Sivina Cammisi y Leandro Spies por la Secretaría de Cultura y Deportes de la Municipalidad de Esperanza.

Antecedentes históricos

Desde el municipio esperancino manifestaron que muchos años antes de la fundación de la Colonia Esperanza, en el actual Barrio “La Orilla” en el extremo norte de la ciudad se encontraba -en las cercanías del denominado Paso Vinal- el Fortín Iriondo con la respectiva “ranchada” de los soldados criollos que servían allí.

“Un mapa de 1762, de orden real, levantado por el Piloto -denominación antigua de la actual profesión de Agrimensor- Juan de Pita Bosque, prueba la existencia de estancias en la región central de la provincia y estaban ubicadas (al menos una de ellas), en tierras que luego fueron ocupadas por la Colonia Esperanza en 1856”, destacaron.

Además agregaron que según el referido plano, estas estancias tenían sus “poblaciones” o puestos principales.

“Pero significaba, por lo menos, la existencia de algunos ranchos o “casas” de la época, donde probablemente residía el encargado de juntar el ganado y su familia, si la tenía consigo, en tan solitarias avanzadas. Además esta población contaba casi invariablemente con un grupo de corrales hechos de palo de ñandubay a pique, para juntar el ganado, dado el carácter rústico y cuasi-pastoril de las actividades que se podían desarrollar en ellas”, precisaron.

Estas estancias, a fines del siglo XVIII pasaron por sucesivas ventas o por herencias a personajes tales como: José Iturraspe, Pedro de Larrechea, José Pujol, Bernardo López Pintado, y la de José Villamea a Agustín Iriondo. Esta última, es la posesión que luego pasa a su hijo Urbano de Iriondo y que, en 1836 por ley de premios al Brigadier Estanislao López, donde el Estado la compra y cede a este último.

Fuente: NO SOLAMENTE COLONOS – Hugo M. Zingerling