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Sa Pereira: los autos antiguos pasaron por el Centro Cultural de la Sociedad Italiana

Los clásicos del automovilismo llegaron a Sa Pereira este fin de semana. La cita fue frente al Salón Cultural de la Sociedad Italiana.

El fin de semana en el Centro Cultural de la Sociedad Italiana fue el escenario de una jornada única. Sa Pereira recibió con enorme entusiasmo a los autos antiguos del “Gran Premio de Baquets Ricardo Polmero”.

Más de 30 joyas del automovilismo llegaron a nuestra localidad, generando admiración y nostalgia entre grandes y chicos. El Presidente Comunal, Sr. José Luis Manzoni, junto a integrantes de la Comisión Comunal, estuvo presente para dar la bienvenida a esta magnífica caravana, que fue recibida por una multitud de vecinos que no dudaron en acercarse, tomarse fotos y disfrutar de este encuentro cargado de historia y pasión por los fierros.

“En un gesto de camaradería, integrantes de la organización del Gran Premio hicieron entrega de presentes al Presidente Comunal y al Presidente de la Sociedad Italiana. A su vez, el Presidente Comunal también les hizo entrega de un pequeño presente, como muestra de agradecimiento y reconocimiento por su visita. Desde la Comuna de Sa Pereira queremos agradecer profundamente a la organización del Gran Premio por elegirnos como parte de su recorrido, a la Sociedad Italiana por ceder el espacio, a la Comisión de Cultura por su compromiso, y a cada vecino que se acercó y vivió esta hermosa experiencia”, comentaron.

Un poco de historia

Las baquets son bichos totalmente artesanales. Son básicamente reformas de autos de calle a los que se les saca todo lo innecesario para correr. Se le angosta el torpedo todo lo posible para que solo entren dos asientos u ocupantes lo mas juntitos que sea posible, detrás se coloca un tanque de combustible que generalmente es un tambor cilíndrico acostado de forma transversal, muy pegado a las espaldas del piloto y acompañante, sin duda agregando un poco de peligrosidad, y se puede rematar la parte trasera con las ruedas de auxilio recostadas, atadas con correas.

Hoy en día, una baquet (o racer, o speedster, como se los llama en dominios anglosajones) inspira la nostalgia de tiempos de romanticismo automotriz y entrega hectolitros de diversión debido a su conducción totalmente despojada de aditamentos de confort. Esto a su vez posibilita acomodarse a cualquier presupuesto, ya que basta con tener un chasis con su mecánica de época, la transmisión y cuatro ruedas de rodado 21 o 19 (generalmente de Ford A, que es el modelo más popular de nuestro país) para dar rienda suelta a la imaginación creativa.

Así el feliz poseedor de una baquet puede disfrutarla con lo mínimo y necesario, incluso sin carrocería (basta con la máscara o radiador y un capot que puede ser o no el original), o bien elevar los niveles de acabados hasta conseguir verdaderas expresiones artística con formas y diseños inspirados en la aerodinámica de los tiempos de Bugatti, o en las esculturales flechas de plata de Mercedes Benz. Siempre será una baquet y podrá gustar más o menos, pero servirá para el gran objetivo de hacerse a la aventura en competencias de regularidad, controladas por entidades organizadoras que hallan los espacios adecuados para cumplir con la faena fierrera sin riesgos ni infracciones.