Progreso vive días de tristeza por la incertidumbre sobre Emiliano Sala
Las horas pasan y la vigilia por la aparición del futbolista se hace cada vez más angustiante. Su desaparición tiene a todo el pueblo en estado de alerta. Sus familiares y allegados esperan la buena nueva aunque el tiempo corre en contra de sus esperanzas.
Se viven días difíciles en la localidad de Progreso. “Y los que van a venir”, dice al pasar uno de los encargados del bar del Club Atlético y Social San Martín. Los 3.000 habitantes de este pueblo del departamento Las Colonias no pueden creer que su habitante más famoso pase por un momento así. La avioneta en la que viajaba el futbolista Emiliano Sala perdió contacto con las autoridades aéreas el lunes 21 por la noche en el Canal de la Mancha. Al cierre de esta edición no había información sobre el paradero de este deportista de 28 años.
La tarde del martes 22 no fue una más en Progreso. El semblante de la gente lo decía todo. Pese a ello, no faltaba la amabilidad y generosidad de siempre. Agua y gaseosas, y también choripanes en la sede del club (donde comenzó a jugar al fútbol) para los periodistas llegados a saber las impresiones de los seres más cercanos a Emiliano. A las 17, llegó Horacio, padre del futbolista, en un camión desde Rosario a su casa. La cara del progenitor lo decía todo. Cansado, abatido, bajó del vehículo para abrazarse con su pareja, Liliana Ponce.
En la puerta de la casa del papá esperaban algunos medios, incluso de Buenos Aires. Tras un baño y un cambio de ropa, Horacio salió a responder las preguntas de los periodistas. “Las horas pasan y me da de pensar lo peor”, aseguró en ese momento.
“Siempre ha sido un jugador muy humilde, de un perfil muy bajo y que le ha costado mucho llegar”, comentó el presidente de San Martín, Daniel Ribero. La esperanza de hallarlo con vida se mantiene pese a todo. “Es lo último que se pierde”, aseguró. “Siempre se destacó por ser un jugador con mucha potencia física”, sostuvo Ribero. Sala le había prometido al presidente de la entidad local que iba a jugar unos años más en Europa y que se retiraría posteriormente en “Sanma”.
Por Hernán Álvarez